No sirvo para nada
Resulta que no sé pintarme la cara. Una vez intentaba aplicarme rimel y me saqué un ojo. El cepillito negro se metió por debajo de mi globo ocular, y el mango quedó colgando en mi cara. Casi me da un ataque de panico, pero la Srta. Dunn me había enseñado como controlarlo el día anterior. La Srta. Dunn hace buenas terapias de grupo. Aunque huela a ropa añeja. Entonces, el ataque de pánico no me dio. Así, completamente calmada, procedí a retirar el susodicho objeto. Pero como no podía ver bien... no podía agarrar el manguito. No me dio el ataque de pánico, pero la rabia sí llegó. Agarro el mango con las dos manos y lo tiro furiosa. Salio. Y mi ojo quedó flotando en el lavamanos.
Resulta que tampoco se dar besos. Estaba en el patio jugando ajedrez con el esquizofrenico de pasillo 3 y me dijo que era muy bonita. Que le gustaba mi pillama y mis zapatillas de osito. Me dijo que quería darme un beso y yo le dije que estaba bien, pero que fuese rápido pues aún estaba con el sabor del desayuno y no quería que se me quitase pues estaba delicioso. Y me dio el beso. Pero como no ser dar besos y tengo problemas manejando mis emociones, me dieron los nervios y la necesidad de morder algo. Como morder el chupete de la mamadera cuando me dejaban tomarme la leche ahí. Ya se imaginarán lo que sucedió. Sí, un pedazo de su lengua se quedó en mi boca. Y adios al sabor del desayuno.
Resulta que soy mala para todo, excepto para las fatalidades. Pero según el Sr. Bell, no es bueno que eso me guste. Así que supongo que ser buena en eso, es en realidad ser mala.
Es que si una persona me molesta y no entiende con palabra pues todos los que me rodean o son a) locos b) doctores o enfermeros... me desespero facilmente. Y ahí es cuando empiezan los problemas.
Pero saben qué. Ya no me va a importar que crean que no sirvo. No les serviré a ellos, pero a mi me es muy util ser como soy. Soy inutil, tan inutil que no encuentro la menra apropiada de terminar este escrito. Pero, hey, es parte de mi, ¿no?. Se supone que no deba encontrarla, así que no me preocupo y esta cosa llega hasta aquí.
Resulta que tampoco se dar besos. Estaba en el patio jugando ajedrez con el esquizofrenico de pasillo 3 y me dijo que era muy bonita. Que le gustaba mi pillama y mis zapatillas de osito. Me dijo que quería darme un beso y yo le dije que estaba bien, pero que fuese rápido pues aún estaba con el sabor del desayuno y no quería que se me quitase pues estaba delicioso. Y me dio el beso. Pero como no ser dar besos y tengo problemas manejando mis emociones, me dieron los nervios y la necesidad de morder algo. Como morder el chupete de la mamadera cuando me dejaban tomarme la leche ahí. Ya se imaginarán lo que sucedió. Sí, un pedazo de su lengua se quedó en mi boca. Y adios al sabor del desayuno.
Resulta que soy mala para todo, excepto para las fatalidades. Pero según el Sr. Bell, no es bueno que eso me guste. Así que supongo que ser buena en eso, es en realidad ser mala.
Es que si una persona me molesta y no entiende con palabra pues todos los que me rodean o son a) locos b) doctores o enfermeros... me desespero facilmente. Y ahí es cuando empiezan los problemas.
Pero saben qué. Ya no me va a importar que crean que no sirvo. No les serviré a ellos, pero a mi me es muy util ser como soy. Soy inutil, tan inutil que no encuentro la menra apropiada de terminar este escrito. Pero, hey, es parte de mi, ¿no?. Se supone que no deba encontrarla, así que no me preocupo y esta cosa llega hasta aquí.
Lulú triunfa en Hollywood6:03 p. m.
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